Por esas casualidades de la vida, el 25 de mayo, quizás el más importante día de celebración de nuestra identidad argentina, se fue Antonio Pujía, un artista querido por todos nosotros como propio, porque aquí hizo su vida, su familia, y aquí nos deja su obra como herencia.

Antonio era un artista reconocido, una persona cálida, y además era uno de nosotros. Nos acompañó en JA siempre, estuvo y seguirá estando en nuestro espacio de artistas, fue uno de los más entusiastas promotores de la I Bienal.

Lo despedimos con el orgullo de haber compartido parte del camino, con admiración hacia un artista con una impronta tan propia y que tantas influencias generó, con el recuerdo de su sonrisa cálida y su trato afectuoso, y con el respeto sincero hacia el dolor de su familia.

Muchas gracias, Antonio.