Hasta hoy sábado 7 está abierta al público la muestra de arte y diseño “Proyecto 8”, curada con Francisca Kweitel, con la participación de Liliana del Río.

La exposición es en  Cazzulino, Aguirre 1017, CABA, hasta las 21 hs.

 

Buscar lo particular en lo común y lo común en lo diferente.
Desmenuzar, buscar la textura de las palabras, deconstruirlas, combinarlas y (re)componerlas.
Explorar una superposición de capas que van conformando aquello que se está tramando sin mucha
exactitud. Cartografiando el centro neurálgico desde donde se conforma, crece y se expande, irá vislumbrando la búsqueda. Capturar aquellos detalles casi imperceptibles que se manifiestan como un
estadío que parece intangible y a veces, efímero.
Trabajar sin más pretensiones que disfrutar ese instante preciso.
Soltar.
Hacer.

PROYECTO 8 // EXPO DE ARTE Y DISEÑO
Lugar: CAZZULINO. Aguirre 1017, CABA.
Inaugura: jueves 5 de abril, 19hs.
Fechas: viernes 6 y sábado 7 de abril, de 16 a 21hs.

Participan: Daiana Tarica, Gaby Bonelli, Juliana García Bello, Karina Segal, María Liliana Del Río, Lucía
Mercau, Marcela Antebi, Mar Skiadaressis, Mariana Bordon, Mariana Cazzulino, Marina Aleman, Melisa
Nicolau, Yanina Lago.
Coordinación general: Francisca Kweitel

PROYECTO 8 es un taller de seguimiento de proyectos interdisciplinarios de ocho encuentros semanal es,donde se devela y desarrolla una propuesta y donde el cierre a su vez abre las puertas a una nueva
búsqueda, si se quiere, infinita.

Durante los encuentros del taller se proponen ejercicios cortos buscando salir de las respuestas preformateadas, intercambios, debates, poner las manos en la masa, verse desde afuera, hacer, virar, jugar, mover, buscar y generar desde adentro.
Desmenuzar, buscar la textura de las palabras, defragmentarlas, combinarlas y (re)componerlas.
Es un espacio íntimo para un pequeño grupo de no más de 6 participantes de distintas procedencias, caminos recorridos y generaciones. El taller no tiene una especificidad temática ni disciplinar sino que, en una apuesta por la diversidad de propuestas, enfatiza la experiencia compartida, el compromiso con el otro, la reflexión, meterse en el trabajo ajeno y animarse a lo desconocido. Cada uno desde su lugar, sin importar en qué suelen trabajar.
Buscar lo común entre lo diferente y lo diferente entre lo común. Capturar esos detalles que van
construyendo, que pueden ser casi imperceptibles y se manifiestan como un estadío que parece intangible y a veces, efímero.
Una superposición de capas va conformando aquello que se está tramando sin mucha exactitud, que tiene su centro neurálgico desde donde se expande, crece y se conforma.
Materializar la belleza en una cosa o quizás en un modo inaprehensible.
Ofrecer vivencias que engrosen la experiencia y desarrollen la intuición, “un roce entre lo ya vivido y lo que aún queda por vivir, entre lo ya comprendido y lo aún no, entre lo ya observado y lo aún no, un roce entre lo sentido y lo aún no sentido. “
J.Wagensberg.

Exhibir aquella intimidad, invita a otro tipo de relaciones humanas.
Trabajar en aquella frontera donde se encuentra la población más diversa, donde estan todas las  posibles combinaciones, las divisiones se vuelven más difusas y los entramados generan nuevos emergentes.

Proyecto 8 se lleva a cabo en un espacio que propone un lugar acogedor y cálido donde no todo es perfecto, limpio, brillante y decidido sino más bien una mezcla de wabi sabi con coleccionismo de recuerdos, objetos encontrados y muebles de diseño. El espacio mismo dice “esto es lo que hay, podés verme con todos mis defectos” y de alguna manera pretende que los participantes se dispongan de la misma forma, de la forma más sincera.
“Llegan sin saber a qué vienen, simplemente confían en que algo bueno sucederá. Cinco o seis personas que no saben nada unas de otras se van conociendo rápidamente con cada intenso encuentro. Cada semana, tras cerrar la puerta de calle al despedirlos, dejan ver cómo crece su relación con los encuentros, se ve un abrazo, se escucha una ayuda, dos que se van juntas para un lado, dos para otro…
La hoja en blanco no es un problema. Para mi, un inmenso desafío… nada más tentador. Proponerles un juego, no dejar que calculen o que quieran algo en particular. Averiguar, casi mágicamente, sobre lo que trabajarán sucede cuando deciden que mejor, es dejarse llevar. Y sí! Depende de cada uno, de cuánto tienen ganas de involucrarse, de cuánto están dispuestos a trabajar en ello, de cuánto se pueden dejar llevar, de cuán profundo quieren buscar. Pero si permanecen, más tarde o más temprano aparece. Y ahí está, presente, frente a un final irremediable”.
Ellas solo se cruzaron en el último de los 8 encuentros, donde se expusieron sus desarrollos de aquellos 2 meses intensos de trabajo honesto. Y aquí están, mostrandoselo a ustedes!
Francisca Kweitel
Marzo 2018