Ana Passos nos convida con su mirada sobre lo que fue la II Bienal, el valor de la JC, y la oportunidad que significan las bienales para la JC latinoamericana. Bellísima reflexión que nos permite compartir con ustedes.
Como la propia Ana nos cuenta en la postdata, el texto fue escrito antes de vernos obligados a postergar la bienal por la pandemia. Por lo tanto, Abran Cancha se realizará en 2021, no en 2020.

Una Brasileña en la Bienal de 2018
Ana Passos

Ana Passos

Usualmente invado talleres para aprender sobre los modos de trabajar de los artistas. Asistir a la II Bienal Latinoamericana de Joyería Contemporánea y participar en las II Jornadas de Reflexión sobre Joyería Contemporánea – contexto, comunicación, compromiso – fue una experiencia única. Era otra forma de invasión, de romper barreras y avanzar sobre fronteras poco conocidas.

Los temas de las dos primeras Bienales fueron Puentes (2016) y Vecinos (2018). Nada es más justo, ya que las bienales sirven para que se relacionen el público, la producción reciente y los artistas que de otro modo estarían aislados y dispersos, aunque sean vecinos de barrio, de país, de haceres. Nada es más apropiado, ya que la sostenibilidad de la joyería contemporánea tiene que ver con acercarse al público, lo que se logró con el trabajo impecable de la organización: Joyeros Argentinos (Paula Isola y Laura Giusti) y el Museo de Arte Popular José Hernández. De alguna manera, fue realmente una gran invasión conocer a un universo del que era consciente, pero en el que nunca me había sumergido.

Un cronograma de más de tres meses de eventos paralelos permitió que la Bienal 2018 llegara a diferentes regiones de Buenos Aires y a diferentes audiencias, debido a su ubicación y a la duración. La vivacidad y el compromiso de la comunidad de artistas joyeros se hizo evidente. Se crearon puentes sobre fronteras artificiales, que la joya es capaz de ganarse. Además, reveló un poco de lo que une y diferencia a estos vecinos latinoamericanos, un concepto que siempre está en construcción.

70 joyeros participaron en el primer evento. En el segundo, 123. En todas las obras, y aquí también miro el catálogo de la primera edición, la dimensión del cuerpo termina poniéndonos en contacto con la dimensión humana. Este es el poder de los adornos que van al mundo dispuestos sobre los cuerpos. Las piezas seleccionadas también nos colocan frente a una gran maestría en la ejecución y a una diversidad de materiales, formas, tipologías y conceptos raramente vista. Mérito del comité de selección y premiación cuyo trabajo juicioso nos presentó un excelente conjunto de joyería contemporánea de América Latina. Espero ver a más y más países representados con el paso de las ediciones, ya que las dimensiones de la región siempre terminan obstaculizando los desplazamientos.

En una nota personal, acababa de defender mi tesis y tanto la Bienal como las Jornadas y los eventos en los que tuve la oportunidad de participar corroboraron la amplitud del significado de las joyas, especialmente la joyería contemporánea. Otro concepto igualmente presente es el de la latinoamericanidad. Somos diversos, complejos, gigantes, incontenibles y globales. Es posible que no sea necesario explicarlo. Podemos pedir a las joyas que nos ayuden a sentir y intuir esa identidad. Ellas son objetos culturales capaces de asumir este reto, si nos permitimos el largo tiempo de disfrute y si las miramos detenidamente para que no se escape ningún detalle, incluyendo paradojas interesantes. Una de ellas es el hecho de que las joyas, incluso cuando se trata de temas dolorosos, y no nos faltan dolores, siempre nos llevan a un lugar de afecto, con su dimensión corporal y humana. La otra es la certeza de que la colonialidad es inexorablemente parte de nuestra identidad y que la creación de una bienal latinoamericana es un paso importante para percibirnos como parte de un escenario global. El largo tiempo de apreciación, contemplación, reflexión e intercambios proporcionados por este evento puede permitir el surgimiento de nuevas estrategias creativas y expositivas, nuevas formas de estar en el mundo tratando de ser latinoamericano.

Ahora, más que nunca, necesitamos abrir cancha a todas las posibilidades estéticas y discursivas que nos ofrece la joyería contemporánea. Afortunadamente, este es el tema de la nueva edición que se realizará en 2020: Abran Cancha.

Al revisar los catálogos, que ahora son registros históricos preciosos, es posible apreciar cuánta diversidad y poesía reúne el evento. Trabajar con temas propuestos es un reto para los artistas, pero el resultado casi siempre es muy impactante. Este tipo de encuentro trae crecimiento individual y colectivo. Fortalece las identidades. Establece diálogos fructíferos. Resulta en nuevos campos de investigación. Esperaré con curiosidad la producción de los artistas joyeros para la Bienal 2020.

La Bienal nos permite acceder a esa producción, nos permite construir significados y conocimientos, contribuye a la formación de audiencias para la joyería contemporánea, estimula el intercambio de saberes entre artistas y abre espacios para formas de comercialización y coleccionismo que aún son incipientes en la región. ¡Larga vida!

P.S. Este texto fue escrito mientras apenas empezábamos a saber el porvenir. La distancia social que se ha impuesto desde entonces ha hecho que sea aún más importante recordar el encuentro posible gracias a la Bienal y desear que nos volvamos a ver pronto. En un mundo que se ha vuelto virtual, de repente perdemos el tocar la piel, pero nuestras imágenes aún se expresan en pantallas iluminadas, donde el adorno corporal puede estar aún más repleto de significados que comunican nuestros deseos, miedos y sueños, que determinan nuestra identidad como individuos, como grupos e incluso como continente.

Imágenes de la II Bienal Latinoamericana de Joyería contemporánea

Ana Passos es joyera, investigadora y escritora. Comenzó sus estudios en la orfebrería y la historia de la joyería occidental en 1987, con Marcio Mattar y con Caio y Paula Mourão, en Rio de Janeiro. En su estudio, se dedica a la creación, renovación y restauración de joyas. También desarrolla algunos proyectos de joyería contemporánea y mantiene grupos de estudio sobre historia, creación, cultura maker y negocios. Es doctora en Educación, Arte e Historia de la Cultura por la Universidad Mackenzie, con la tesis De la materia al afecto: la construcción del significado de la joya, defendida en 2018. Ana es autora de los libros Las joyas de Reny Golcman y Joyas en Bahía en los siglos XVIII y XIX. Tuvo un blog sobre joyería entre 2009 e 2014. Piensa con seriedad en volver a escribir todos los días sobre joyas y publicar nuevos libros. Colleciona con avidez gemas y piedras y las incluye con frecuencia en su trabajo. Nacida en Bahia, creció en Rio de Janeiro, vive y trabaja en São Paulo. Hoy sueña a menudo con viajes, conversaciones y abrazos.

Convocatoria a la III Bienal Latinoamericana de Joyería Contemporánea – Abran Cancha