Reflexiones sobre la mesa redonda:
Travesías, diálogos sobre joyería de ambos lados de la Cordillera.

[…]Todos queremos hacer triunfar nuestra subjetividad: hay que fundar la unión de los hombres sobre este deseo común.
“Tratado del saber vivir para las nuevas generaciones”. Raoul Vaneigem.

Sobre el dispositivo “Joyería Contemporánea”.

He dejado transcurrir un tiempo, para poder reflexionar  sobre las exposiciones y los debates acontecidos en la mesa redonda, para no caer en un reordenamiento de datos  pseudo-objetivo,  debido a la urgencia de complacer la fidelidad del debate. Muy por el contrario, esta distancia temporal,  generó la absoluta necesidad, de plantear esta reflexión desde mi posición como artista y desde una mirada de “Trabajador del Arte”.

Creo también necesario destacar que esta mesa redonda me ha llevado a recapacitar sobre mis posiciones con respecto a varios de los temas tratados, sin embargo, una pregunta  se destacó sobre el resto y es la que tomaré como eje de esta reflexión:

¿Necesitamos los joyeros contemporáneos argentinos una personería jurídica?

La mesa redonda, sin duda alguna, fue un dispositivo excitante. Se instaló como un generador multilineal de pensamientos y planteos antagónicos. Un dialogo heterogéneo entre: objeto, sujeto y lenguaje, el cual comenzó a develar  la necesidad de preguntas, respuestas y soluciones sobre: Identidad, personería jurídica, unión y fragmentación.

Sin embargo, a partir de la exposición de Rita Soto, sobre la evolución de “Joya Brava” en Santiago de Chile, algo cambió. Un replanteo sobre el modo de llevar adelante el proyecto colectivo de la Joyería Contemporánea en Argentina se materializó, atravesó el cuarto y se instaló. El público convocado, fue una parte importante para que esta mesa redonda se transformara en un mecanismo activo.  Participó, cuestionó y dejó claro que cuando nos exponemos las cosas se ponen en movimiento y esto puede activar un cambio. Obviamente esta situación de exposición por la cual, lo expuesto está allí para ser comentado, criticado o puesto en duda, no siempre es agradable pero si necesaria y enriquecedora.

Se podrían debatir “ad eternum”, diferentes cuestiones artísticas, estéticas y filosóficas sobre nuestra Joyería Contemporánea, lo cual es una asignatura pendiente pero,  algo de ese día quedó claro para todos los presentes y es que: el punto de inflexión por el cual, Joya Brava pasó de tener un crecimiento aritmético a uno geométrico, fue la obtención de su personería jurídica como Asociación de Joyería Contemporánea Chilena.

Advertida esta situación tan clara y concreta, toda posibilidad de volver atrás queda inhibida. Voltear la mirada en otra dirección o ignorar la necesidad que ese es el paso que deberíamos estar dando los Joyeros Contemporáneos Argentinos, solo es una lógica deducción. Entonces, ¿Por qué no lo estamos haciendo?

Confusión y perspectiva

Desde mi perspectiva, existe una confusión general en la raíz del cuestionamiento tanto sobre la personería jurídica, así como de sus beneficios y sus consecuencias para el núcleo de la Joyería Contemporánea como proyecto conjunto. Por otro lado, es apreciable que coexiste junto a ésta confusión sobre el proyecto general,  un dilema dentro de los miembros y creadores de Joyeros Argentinos, que genera una ambivalencia en la forma de actuar al momento de implementar el cómo debe darse el próximo paso. La pregunta que se desprende de esta situación es: ¿Tiene, Joyeros Argentinos, que ser la asociación de Joyería Contemporánea en Argentina? La respuesta es no o mejor dicho no necesariamente. Quizás ese dispositivo se genere en La provincia de Buenos Aires, en Rosario, en Tucumán o en Bahía Blanca.

Pero, ¿sería constructivo dejar de lado todo lo generado desde y a través de Joyeros Argentinos para comenzar de cero? ¿No sería conveniente replantear entre todos los interesados una nueva estructura de trabajo sin perder lo acopiado?

Joyeros Argentinos, fue concebido y creado por Laura Giusti como sitio web que, por su potencial, se convirtió en un referente de la Joyería Contemporánea en español. Esto generó una plataforma que permite hoy, la afluencia y el intercambio entre diversos actores de la Joyería Contemporánea trascendiendo las fronteras argentinas. Sin este sitio, muchos de nosotros no hubiésemos accedido a información o contactos relevantes para nuestro progreso personal.  Ahora bien, sabemos que Joyeros Argentinos nos plantea algo más que una interfaz y que dentro de sus limitaciones estructurales, ha logrado salir del espacio cibernético y concretar, con mucho esfuerzo, dispositivos de exhibición con muy buenos resultados.

Por otro lado cabe replantearse si este formato híbrido, y tomo aquí la palabra híbrido desde la perspectiva positiva de un mestizaje generador de un nuevo ente fértil, puede ir más allá de lo expositivo/informativo sin un sustento legal que lo avale recursivamente en: su producto, su producción y su concepción. Este aval, permitiría concretar un espacio físico en donde los miembros podrían desarrollar diversas actividades como: talleres, charlas, un nuevo espacio de exposición y venta de obras, así como la posibilidad de eventos que abarquen todo el territorio nacional para una difusión más igualitaria de la Joyería Contemporánea Argentina. Se podrían plantear simposios y exhibiciones internacionales, por la simple razón que, al estar enmarcado dentro de una asociación, existe la posibilidad de acceder a subsidios nacionales y del extranjero a través de sus embajadas u otras entidades. También posibilitaría como conjunto ingresar a nuevos espacios de exposición como lo son los museos y ferias de arte contemporáneo, función necesaria hoy en día para validar el arte dentro del circuito del mercado del arte.

Comenzar los proyectos con el apoyo financiero de instituciones tanto estatales como privadas y que el mismo perdure en el tiempo, solidifica las bases para un crecimiento exponencial, permitiendo una planificación anticipada lo cual a su vez da la posibilidad al desarrollo de proyectos pensados a corto, mediano y largo plazo. Entonces, meditando sobre las oportunidades que se abrirían ante tal perspectiva, retomo mi segunda pregunta: ¿Por qué no estamos dando el primer paso hacia un marco formal que brinde un sustento legal?

Eros- Psique-Dionisio

Pensado sobre las posibilidades que harían factible el desarrollo de un proyecto en conjunto, tales como: el contacto interpersonal en bases regulares, las reuniones creativas, compartir un vino (nunca se debe subestimar los poderes diplomáticos de Dionisio), o la gestación de experiencias que se combinen con lo laboral de una manera menos formal, observé que todas éstas, son vivencias necesarias para cimentar bases de confianza. Obviamente esto requiere de un deseo generador y de un receptor abierto a crear nuevos espacios internos y externos. Lo cual me lleva directamente a preguntarme ¿Cuánto espacio estoy dispuesto a ceder? y ¿cuánto estoy dispuesto a conquistar?

Es claro que, de no generarse un espacio de pensamiento común en  donde la jerarquía se nivele en una paridad y las subjetividades puedan unirse en el deseo común de un proyecto colectivo con fines más elevados, esto no será posible, dejando así en  evidencia  que ningún paso será dado y que la inercia hará que el dispositivo quede trunco.

La encrucijada quedó así planteada. En lo personal creo que el colectivo artístico es el nuevo actor dentro de la creación y juega un rol importante para la inserción de la obra en el mercado del arte. Un híbrido capaz de generar dispositivos no imaginados por un solo individuo y crear una dialéctica profunda entre sus componentes, siempre y cuando éstos sean permeables a las propuestas generadas por el conjunto.

Roberto Galván