Llega hoy la tercera de la serie de reflexiones sobre la bienal.

Hoy: Vivian Urfeig*

Un cruce de miradas y saberes, un encuentro donde la creatividad entrelaza piezas con voz propia.
La III Bienal de Joyería Contemporánea afianza el valor de lo colectivo, un camino con no pocos obstáculos que conduce a poner en valor los saberes de profesionales que hablan el mismo idioma: el del saber hacer, entendido más allá de la técnica puntual. El encuentro que reúne a referentes de la región interpela desde sus consignas. Pensar el concepto de Puentes fue el disparador en 2016 para hablar de límites políticos y geográficos, gestiones políticas y trayectos históricos. Le siguió Vecinos, en 2018, una propuesta que invitaba a reflexionar sobre vínculos, semejanzas y diferencias. Y en esta edición se conjuga el valor de la identidad desde las profundidades del adn latinoamericano. Eso que somos, de dónde venimos, cómo nos mostramos.
El lema como disparador de procesos, como guía que ordena el torbellino de proyectos que llegan a las vitrinas. La frescura de las propuestas y la audacia de las puestas es uno de los atributos de la bienal. En 2018 me llamó la atención el cruce interdisciplinario que se planteó en la muestra interactiva Refugiados, donde la realidad aumentada fue apenas un recurso para hacer hablar a las joyas. Historias desgarradoras, vivencias que salieron del plano del tradicional contenedor de museo para ampliar percepciones desde imágenes y sonidos.
De estas y otras búsquedas se nutre la Bienal de Joyería Contemporánea, un espacio necesario e imprescindible que requiere algo más que una valoración objetual. Las esculturas portables, retazos de micro arquitecturas, encierran procesos de investigación donde se ponen en juego principios ideológicos. Las piezas hablan por sus autores, toman partido, se involucran. La Bienal es el canal imprescindible para aquellos que tengan algo para decir. Todas las voces, todas.

*Vivian Urfeig se formó como periodista y vivió desde adentro la transformación digital de los medios. Hoy desarrolla estrategias de comunicación, con el foco en contenidos de calidad. Trabajé en diario Clarín (1992-2019), los últimos 10 años en el suple ARQ, Diario de Arquitectura, donde se especializó en las áreas de diseño, contribuyendo a visibilizar procesos locales e internacionales. Realizó coberturas internacionales: Salón del Mueble de Milán desde 2014 a 2018, Sao Paulo Design Week (2018) y Maison&Objet (2018). Pasó por las secciones Sociedad, Suplemento Spot, Suplemento Countries, Viajes & Turismo, las revistas Casa FOA y DNI, donde formó parte del equipo de edición. Ejerció la docencia en la Universidad de Palermo (2007), en la Facultad de Diseño y Comunicación. Integra el Comité Evaluador del programa Sello Buen Diseño Argentino (2018 y 2019). Da charlas y conferencias sobre tendencias de consumo de diseño, comunicación e identidad visual en Distrito Arenales, Expo Presentes, Semana de Diseño Buenos Aires, CMD.